Recientemente, Trotti recibió un reconocimiento en la universidad de Columbia (EEUU), por su trayectoria en defensa de la libertad de prensa en el hemisferioi.¿Qué debería hacer la prensa y las organizaciones de prensa para contrarrestar esta situación y volver a calar en la mente de la opinión pública como “los que verdaderamente informan” ?: La credibilidad y la confianza no son automáticas; se construyen con mucho esfuerzo, día a día. Hay que rescatar como prioritarios los principios fundamentales formulados hace más de un siglo por Walter Lippmann, entre ellos la rigurosidad por la verdad y la exactitud y, agregaría en esta época de desconfianza masiva, un alto sentido de la transparencia.
Las alianzas y la solidaridad entre los medios y entre las organizaciones de prensa son más útiles que nunca, ya sea para contrarrestar los ataques del poder, distribuir información o negociar con más fuerza con las plataformas.
Ahora retirado de las actividades al frente de la SIP, Trotti sigue escribiendo una columna, pero además desarrolla su arte: pinta y escribe… En la gráfica una de sus pinturas de la serie «Flores»…Uno de tus campos de investigación ha sido la IA. Ahora se habla mucho de “aprovecharla”. ¿Qué riesgos y oportunidades hay para el periodismo moderno?
La gran oportunidad es que el periodista evolucione de ser un mero redactor de tareas rutinarias a convertirse en un director de IA. La IA puede liberar el trabajo mecánico, ya sea transcribir, procesar volúmenes masivos de datos, para devolvernos a lo esencial: pensar, investigar y fiscalizar. Lo que no se puede hacer es delegar la responsabilidad en la IA. La supervisión debe ser siempre humana, porque la IA no tiene prestigio ni credibilidad que perder.
Para los medios, hay que distinguir entre lo que la IA aporta y lo que perjudica; son dos caminos distintos. La tecnología puede ayudar a los medios a crear modelos de negocio sostenibles…
Se habla también del uso que hace la IA de los contenidos de los diarios sin pagar nada a cambio. ¿Qué puede pasar con esto? No es fácil pensar que vayan a prosperar demandas contra los gigantes de la IA.: Justamente estamos presenciando el robo de contenidos a escala industrial y la inversión de la cadena de valor. Los medios invierten millones en investigaciones y verificación en el terreno; luego, los motores de IA «raspan» esa información, la sintetizan en «resúmenes” con cero clics y retienen al usuario en sus plataformas sin derivar tráfico ni compensar a la fuente. Chartbeat y la Fundación Reuters acusan de que el tráfico hacia los medios cayó, en promedio, un 43% a nivel global en el último año.
Las demandas individuales de los medios contra las plataformas pueden prosperar, pero serán una gota en el desierto. Creo más bien en la solidaridad de los medios y las asociaciones como la única forma de ejercer presión sobre los gobiernos, para que obliguen a las plataformas a sentarse a la mesa de negociación. Hay ejemplos claros, como Australia, Canadá, Francia y España, en los que las demandas colectivas han tenido un efecto positivo para los medios.
Confío en que la coalición SPUR, que se originó en Inglaterra y hoy ya cuenta con la SIP y otras organizaciones nacionales de América Latina, es el camino correcto. Las plataformas responden a la presión, y SPUR es una forma de ejercerla.
Ahora se olvida lo que la prensa ha sido para la democracia y las libertades de las personas… ¿qué le dirías sobre este tema a un crítico de la prensa hoy en día?: La prensa libre es sinónimo de libre empresa y de que no existen mercado ni democracia que funcionen sin un periodismo independiente que fiscalice el poder. La prensa es un sistema imperfecto, pero es el único mecanismo de defensa de la sociedad frente a la corrupción y el autoritarismo.
Hay que invertir el sentido de la pregunta. ¿Qué pasaría si desapareciera la prensa independiente? ¿Quién auditará las licitaciones públicas de una comunidad? ¿Quién denunciará los abusos de las fuerzas de seguridad o el desvío de fondos en la salud pública?
Los mismos magnates tecnológicos que hacen lobby para oponerse a las regulaciones y que desconocen la propiedad intelectual de los medios necesitan de una prensa libre para que sus propios contratos y sus propiedades se respeten.
Los medios son indispensables para el equilibrio democrático.
¿Sustituirán los “influencers” a los periodistas, aunque su información no pase por un riguroso proceso de verificación?: Los influencers no los sustituirán, solo conviven con los periodistas en el terreno del entretenimiento, la divulgación informal y la captación de la atención.
Los datos del Digital News Report del Reuters Institute muestran cómo figuras del pódcast o de TikTok captan grandes audiencias y cómo los políticos populistas los prefieren porque no les hacen preguntas incómodas.
Un influencer vive de la complacencia de su comunidad, de la monetización de su marca personal y del estímulo emocional. El periodista, en cambio, vive del rigor, de la incomodidad frente al poder y de someter cada dato a un protocolo de verificación y de responsabilidad legal.
No se puede comparar el valor que cada uno tiene en la sociedad.
12. ¿Qué le dirías a los periodistas de un diario hoy en día… cuál debe ser su actitud ante las embestidas de los gobernantes, el desprestigio en redes sociales y la desinformación imperante?
Los periodistas deben abrazar los valores tradicionales e insustituibles del periodismo y actuar y responder con responsabilidad ética.
Los periodistas no deben dejarse arrastrar al fango político de la provocación y deben responder con más periodismo.
Frente al desprestigio en redes sociales, no deben competir en la carrera de la agresividad ni del clickbait. No deben convertirse en activistas, deben seguir ejerciendo como periodistas, porque en estos dos campos hay tanta distancia como la que existe entre el influencer y el periodista.






