Los 50 años que cumplió la revolución cubana hoy no pueden ser más que una vergüenza para el continente americano. Nada se debería festejar.
Ningún logro por más notable que sea, así fuera en materia de educación, de salud pública o de nivel científico puede superar la mayor atrocidad que ha cometido el régimen de Fidel Castro en este medio siglo: privar de la libertad a todos sus ciudadanos.
Nada puede ser más sublime para el ser humano que la libertad. De ella depende y nace toda actividad, el amor, la guerra, la paz, la economía. Hasta el mismo Creador nos hizo tan libres que cada quien puede escoger entre el Bien y el Mal. Por lo que es inconcebible que un hombre sea quien quiera digitar cómo se debe obrar.
Cuando bajó de la Sierra Maestra, a Castro se lo celebró por el potencial de bien que podría atraer para eliminar los desastres de la dictadura de Fulgencio Batista. Escogió mal, eligió el comunismo y con ello cercenó las libertades. Ni siquiera avizoró la caída del Muro de Berlín y siguió terco destruyendo la libertad de su propio pueblo.
¿Se puede festejar la falta de libertad? No creo.
Blog por Ricardo Trotti: estoy terminando la segunda entrega de la trilogía "Robots con Alma". La primera fue sobre la verdad y la libertad. Esta, sobre la creatividad. Compárteme tus inquietudes, opiniones o ideas por email: trotttiart@gmail.com
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