enero 04, 2026

Chavismo descabezado y las incertidumbres del momento

El fin que despertó la incertidumbre

Siento la satisfacción de la certeza. El chavismo ha sido descabezado.

Dediqué gran parte de mi trabajo a combatir un régimen que durante 27 años conculcó la libertad de prensa y de expresión, secuestró los poderes públicos y vació de sentido el derecho al voto frente a liderazgos legítimos como los de Juan Guaidó y Edmundo González Urrutia. Una “revolución” que encarceló disidentes, devoró a la oposición y exportó una ideología enfermiza financiada con petrodólares. Su mayor “logro” fue una tragedia histórica, convertir la riqueza en miseria y expulsar a más de ocho millones de venezolanos de su tierra.

Pero tras la certeza aparece la ansiedad por lo incierto. ¿Está realmente muerto este monstruo de mil cabezas? ¿El chavismo se sostenía solo en Nicolás Maduro? ¿Puede la vicepresidenta del chavismo, Delcy Rodríguez, abrir las puertas a la oposición? ¿De verdad María Corina Machado o González Urrutia carecen del consenso necesario para liderar una transición, como sugirió Donald Trump? ¿Qué pasará con los líderes chavistas a quienes EE.UU. acusa de los mismos delitos que pesan sobre Maduro y su esposa? ¿Convertirá EE.UU. a Venezuela en un protectorado durante la transición? ¿Habrá, siquiera, una transición?

Días atrás publiqué una columna en El Tribuno de Salta en la que analizo la lógica de este “segundo acto” de Trump, su pragmatismo visceral, su desdén por la institucionalidad y una visión en la que la seguridad y la política no se rigen por principios, sino que se negocian por costos. Leer en post anterior.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Son todas buenas preguntas.

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