A medida que escribo el segundo libro de la trilogía Robots con Alma, avanzo en paralelo con una serie de ensayos de no ficción. Ese trabajo me permite explorar, aprender y contrastar el mundo narrativo que proyecto hacia el futuro, donde humanos y seres artificiales conviven en condiciones de igualdad.
En el reciente World Economic Forum de Davos, las
conversaciones y diagnósticos me confirmaron
que los cuatro pilares de mi ficción —verdad, libertad, bondad y creatividad—
atraviesan de lleno los debates del presente y permiten interpretar con mayor
claridad la realidad que habitamos.
En informes y
discursos del foro aparecieron con nitidez los conflictos actuales y futuros.
La desinformación y la mentira fueron señaladas como amenazas directas a la
Verdad. La erosión de la democracia y del orden global, impulsada por
liderazgos mesiánicos, volvió a poner en cuestión la Libertad. El
debilitamiento del multilateralismo y el aumento de la desigualdad fueron
leídos como una negación de la Bondad. Y, en relación con la Creatividad,
surgieron fuertes reproches a una innovación acelerada de la inteligencia
artificial, con el riesgo de derivar en un futuro tecnológicamente brillante,
pero éticamente vacío.
Creo que estas mismas
conversaciones orbitarán en torno a esas cuatro grandes áreas del pensamiento
en el foro económico que en estos días celebra la CAF, el Banco de Desarrollo de América Latina y
el Caribe, en Panamá.
Estas conferencias
muestran que hoy existe más claridad que antes sobre lo que no deberíamos
tolerar. La mentira sistemática, la coacción y la censura, la desigualdad
naturalizada o una creatividad tecnológica celebrada sin preguntarnos para qué
ni cómo crea. El diagnóstico es más nítido que en el pasado. Lo que aún faltan
son líneas de acción y soluciones capaces de poner a prueba, en la práctica,
los marcos con los que pensamos el poder, la tecnología y lo humano.
