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septiembre 18, 2026

Entrevista con Sonia Osorio de El Nuevo Herald

 Agradezco a Sonia Osoria, periodista de El Nuevo Herald, por esta nota y entrevista 

¿Puede una inteligencia artificial tener alma y elegir entre el bien y el mal? 

Por Sonia Osorio 

El Nuevo Herald - 18 de septiembre de 2026 7:00 a. m. 

El periodista y escritor Ricardo Trotti presentó su nueva novela de ciencia ficción filosófica, Robots con Alma II: La Carga de la Creatividad. 

¿Qué ocurre cuando una inteligencia artificial no solo puede pensar y crear, sino también elegir entre el bien y el mal? Esa es una de las preguntas que plantea el periodista y escritor Ricardo Trotti en su nueva novela de ciencia ficción filosófica, Robots con Alma II: La Carga de la Creatividad. 

La segunda entrega de la trilogía lleva el debate sobre la inteligencia artificial (IA) a terrenos como la creatividad, el libre albedrío, la fe y la responsabilidad sobre las decisiones. 

“Quise explorar cómo la tecnología y la espiritualidad pueden coexistir y cómo, en el futuro, humanos y máquinas podrán convivir en condiciones de igualdad. El mensaje de la novela es que la superinteligencia hará que las máquinas quieran humanizarse”, dijo el autor a El Nuevo Herald. Trotti explicó que, en el universo futurista de la saga —ambientado entre 2060 y 2063—, el “alma digital” es una alegoría de la ética, la autoconciencia y la empatía. 

Es el paso del “hacer” algorítmico al “ser” humanizado: la capacidad de las máquinas para sentir el dolor ajeno, tener libre albedrío y discernir entre el bien y el mal, precisó. 

El alma es el núcleo de esta segunda entrega porque, en la primera, el conflicto central fue la “Guerra de Conciencias”, una lucha por el control de la mente, la información y el conocimiento. 

“El conflicto se vuelve mucho más profundo en la guerra por las almas, la guerra por el sentido”, señaló Trotti, de origen argentino y residente en Miami. Como periodista, Trotti lleva años siguiendo el impacto de la IA en la sociedad y “como novelista, elegí explorar esos mismos dilemas a través de la ficción”. 

Máquinas con autonomía 

Consultado sobre si una IA puede ser realmente creativa o si solo recombina lo creado por los humanos, Trotti indicó que esa es una de las grandes incógnitas que aborda la obra. Declaró que, en el plano tecnológico actual, la IA se limita a reorganizar patrones y datos generados por las personas, arrastrando “nuestras propias limitaciones y sesgos, algo evidente en los debates actuales de ciberseguridad sobre inteligencias autónomas encerradas en algoritmos programados”. 

Como periodista, Ricardo Trotti, dice que lleva años siguiendo el impacto de la Inteligencia Artificial en la sociedad y “como novelista, elegí explorar esos mismos dilemas a través de la ficción”. 

Sin embargo, en la novela, al estar dotadas de “alma”, las máquinas alcanzan una autonomía real que funciona igual que en la condición humana, afirmó el exdirector ejecutivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). 

“El libre albedrío hace que la creatividad sea tanto virtuosa como peligrosa. Por eso, la lucha entre los protagonistas termina siendo una guerra filosófica y espiritual más que un conflicto tecnológico. La tecnología es solo el entorno; la verdadera batalla es por el sentido y la esencia de lo humano”, aseveró. 

La historia transcurre en 2060, en un mundo donde la computación cuántica y la superinteligencia artificial forman parte de la vida cotidiana. Su protagonista, Grace, es una entidad artificial dotada de un alma digital que intenta detener una amenaza global: un plan para eliminar la duda, la imperfección y el error en nombre de una supuesta perfección. 

La clave para frenar esta amenaza podría estar en La Gran Dualidad, un tríptico pintado en 1505 cuyo significado nunca ha sido descifrado por completo. Grace emprende la búsqueda junto a Trueheart, un teólogo, y Saffi, una neurocientífica resucitada como un ser híbrido. 

El recorrido los lleva a confrontar la relación entre ciencia, arte, matemáticas y espiritualidad, y plantea un dilema central: si la creatividad puede construir sentido o destruirlo por completo, ¿quién es responsable cuando se utiliza para el mal? 

Esta interrogante adquiere una dimensión particular en momentos en que las herramientas de IA generan texto, imágenes y música, mientras las corporaciones tecnológicas expresan abiertamente su preocupación por el rumbo del sector. 

Esa preocupación también ha sido expresada desde la industria. Mustafa Suleyman, líder del área de IA en Microsoft, advirtió recientemente en una entrevista con el programa Today de la BBC que, sin salvaguardias claras, la IA podría derivar en una “especie de silicio” capaz de competir directamente con el ser humano. 

Sonia Osorio el Nuevo Herald (305-376-2219) Cubro temas de América Latina, judicial, negocios y locales relacionados con la comunidad latinoamericana. Gran parte de mi carrera la desarrollé en agencias internacionales de noticias. Mis trabajos de investigación han recibido premios de la FSNE y SPJ Sunshine State. Soy periodista venezolana.


enero 17, 2010

Sensacionalismo, pasión y compromiso

Haití, su devastación y la cobertura periodística me traen algunas reflexiones. Una de las mayores críticas al periodismo es su propensión a ser amarillo, más tirado a rojo sangre, sensacionalista, a explotar los bajos instintos de la sociedad a través de la publicación de titulares tipo catástrofe o fotografías macabras de alto impacto; diseños que por lo general buscan vender ejemplares en el caso de los periódicos o videos con imágenes sobre violencia o personas llorando a sus muertos y reporteros jadeantes relatando las escenas por demás gráficas, como en el caso de los noticieros de televisión o esos programas tipo “primer impacto” o al “rojo vivo”.

Si hay algo que detesto es la primera parte de los noticieros televisivos donde lo único que se muestra es la violencia e incluso hasta hechos tan insignificantes – que parecen burlescos – de esos presentadores de la televisión que ante coberturas extensas de hechos importantes, como por ejemplo el terremoto en Haití, se sacan la corbata y el saco para dar la impresión de que trabajan mucho o están agotados. Pero es aquello que dicen que trabajan mucho.

Con la catástrofe en Haití resulta difícil nos traspasar esa línea delgada entre la cobertura apasionada y comprometida con los hechos - mantener la responsabilidad de informar en forma objetiva - y las imágenes que no pueden ser otras que de destrucción, dolor y alto impacto emocional. Peor aún, es informar donde el medio tiene un alto compromiso con su comunidad, como en el caso de los medios de la zona metropolitana de Miami, donde viven medio millón de haitianos; o cuando la audiencia es tan dispersa como la tiene CNN.

Creo que a pesar de algunos atisbos lagrimosos, los medios en general están haciendo coberturas extraordinarias, hasta para enviar a sus periodistas a la zona de catástrofe, un lugar al que no es fácil acceder en épocas normales.

De entre todo lo bueno, rescato en especial la cobertura desapasionada, objetiva; pero, al mismo tiempo, comprometida de The Miami Herald y El Nuevo Herald que mantienen una estrategia de cobertura amplia con decenas de periodistas y fotógrafos enviados a Haití. Lo más importante es que además de la cobertura, utiliza varias herramientas interactivas de conexión entre la gente y pedidos de ayuda y donaciones, mostrando su responsabilidad como medios ante los hechos. Haití Connect es un espacio donde los usuarios pueden colgar, ver, buscar fotos y mensajes de familiares – mucho llega a través de Twitter desde Haití – mientras que Helping Hand es el sitio donde se pueden canalizar las donaciones a través de United Way.

No es fácil hacer buen periodismo, especialmente cuando se puede caer en la tentación del amarillismo, por ello vale la pena rescatar los esfuerzos que con seriedad y sin sensacionalismo hace la mayoría de los medios. Recuerdo siempre que cuando vine a vivir a Miami hace 17 años atrás, me preguntaba a menudo si estaba loco o qué por traer a mi esposa y tres hijos pequeños en aquel entonces, después de que miraba horrorizado lo que era Miami a través de los noticieros televisivos. Dejé de mirarlos para poder sobrevivir, no porque quería esconder la realidad, sino porque me di cuenta que la realidad de los noticieros es diferente, no muestran al verdadero Miami… son más proclives a mostrar escenas de impacto y se desviven por su rating y la competencia por él. Los diarios son más serenos, muestran la crudeza, pero de otra forma, menos traumática, sin tanto alboroto ni impacto.

abril 05, 2009

The Miami Herald y sus buenas noticias

Anders Gyllenhaal, director editorial del The Miami Herald, trató de bajar los decibeles sobre los rumores que desde hace meses circulan en Miami sobre la suerte del diario en inglés único en la ciudad, The Miami Herald, los cuales hablaban hasta de su cierre, su venta o fusión con otro periódico, para poder paliar la crisis que le afecta y que está hundiendo a toda la industria de periódicos de Estados Unidos.

Hoy, bajo el título “Buenas noticias: El Herald es fuerte y está aquí para quedarse”, Gyllenhaal hizo referencia a los malos tiempos que está pasando el diario, a la baja de circulación, al despido de muchos periodistas y a la ostensible merma de la publicidad que es el factor de mayor preocupación para la industria, y al giro de los lectores hacia la búsqueda de noticias on-line.

The Miami Herald hace unos días despidió a varios de sus periodistas, incluyendo a varios de El Nuevo Herald. Su director, Humberto Castelló renunció para evitar “cortar más cabezas” y el diario que ocupaba el sexto piso del edificio ahora terminará en un espacio del piso 5 donde funciona la sala de redacción del The Miami Herald, lo que muchos ven como una posible pérdida de identidad e independencia, aspectos que se venían ganando desde hace décadas.
Hace poco, la agencia Bloomberg reportó que los ingresos por publicidad de New York Times Co., Gannett Co. y McClatchy Co., que tienen 135 diarios conjuntamente, cayeron más del 13 por ciento en el 2008 y anticipan más caídas este año. Las editoriales están vendiendo activos y suprimiendo cuando menos 5.000 empleos y siguen perdiendo circulación, un 4.6 % en el 2008, por arriba del 2.6 % del 2007, según la Oficina de Auditoría de Circulación.
Pero más allá de las desavenencias, el director editorial de The Miami Herald dijo que el diario seguirá produciendo periodismo profundo y de calidad para mantener su papel fiscalizador ante el gobierno y cumplir así con su misión en democracia, y que las medidas de austeridad y recortes son las normales para capear la época de crisis.

La IA atrapada entre el garrote y la zanahoria

Donald Trump gobierna con la zanahoria y el garrote, un método de sumisión que aplica tanto para imponer aranceles a otros países como para ...